Conocimiento versus Sabiduría.
Por Lexie Ivanova
Si definimos la palabra Educación como el proceso de socialización y aprendizaje encaminado al desarrollo ético e intelectual de la persona, podemos notar de antemano que la educación se encuentra en crisis y es un problema que atañe a la humanidad entera.
Por otro lado, grandes y pequeñas civilizaciones decidieron en su gran mayoría que el significado de la educación es transmitir conocimientos de generación en generación, como si fuera una herencia o producto de un linaje.
Nada más alejado de la realidad y de nuestra propia verdad. Confundimos conocimientos con sabiduría, enseñando a nuestros educandos que pensar más no en cómo pensar, cohibiéndoles de ser descubridores de sí mismos. Ignorando que la sabiduría es producto de nuestra propia experiencia, del estudio realizado por nosotros mismos y el conocimiento es el sentido que le damos a esa experiencia.
Podemos decir que la sabiduría es conocimiento aplicado y que sin conocimiento no puede haber sabiduría por lo que a nuestras generaciones deberíamos intentar darles sabiduría y no conocimiento ya que éste último se pierde más la sabiduría nunca se olvida. Es decir, hemos enseñado a nuestros estudiantes todo lo que hay saber en las aulas, construyendo sistemas educativos limitativos con capacidades y destrezas para jugar con la memoria de cada uno de ellos conduciéndolos a la ignorancia.
Por ejemplo, en asignaturas como educación sexual, historia universal, entre otras; en donde se cuenta en las aulas lo que se quiere contar sin escándalos, leyendo los libros agradables para el profesorado, adaptado a lo que el educador quiere leer, sin importar lo que el alumno quiere expresar.
Y es por ello, que vemos marchas, manifestaciones, paros estudiantiles, quema de cauchos, toma de autobuses y cualquier cantidad de actos vandálicos en diversos sectores estudiantiles a nivel mundial en pro de hacer un llamado a la realidad, discrepando de lo que se muestra en clases, los que se dan cuenta que la sabiduría está dentro de ellos mismos y el rol del profesor está en mostrarles el camino.
Quizás la violencia no es la vía más sensata para llamar la atención, pero también fue la manera en que fueron educados. Ellos reclaman en la única forma que saben hacerlo. Pero ellos no fueron los que diseñaron los sistemas educativos, los que aprobaron los presupuestos educativos, ni los que fijan impuestos, ni mucho menos los que prometen para cumplir.
Pero son los jóvenes, los estudiantes, los que piden a gritos, los que solicitan a través de súplicas que se les permita ser escuchados y mientras esto no se haga se crearán focos de violencia, más tarde estos jóvenes se convertirán en adultos y se unirán a los transmisores de conocimientos, desistiendo de su propia sabiduría. Formándose así la cadena de transmisores de conocimientos generacional, en donde gana el más fuerte sobre el más débil, viviendo una falsa “evolución”, ya que todo lo resolveríamos con violencia como la hacían nuestros antepasados.
Domigo,24 de Mayo, 2009
No hay comentarios:
Publicar un comentario