sábado, 7 de noviembre de 2009

¿Quién se encargará de despertar mis sueños cuando sea niño otra vez? I parte.

Por Lexie Ivanova
“Todo me está permitido pero no todo me conviene. Todo me está permitido pero no me haré esclavo de nada” 1Cor. 6,1

Iniciamos esta redacción con las frases del Apóstol San Pablo quien en su momento les habló a los corintios en base al libertinaje sexual de la época y sin duda alguna aún tiene vigencia. Dada que la crisis que sufrimos ante todo es espiritual y se refleja en la moral, pero en base a las palabras del apóstol, podemos observar que esta crisis no tiene principio ni fin.

Y es que desde hace siglos la sexualidad ha sido vista como medio de procreación, más sin embargo la “evolución” cultural ha obligado a diversos continentes de aceptar el sexo prematrimonial, incluido el de los adolescentes, la homosexualidad, el aborto decidido por la madre, la elección de la maternidad y paternidad sin matrimonio, entre otros.

Por lo que la Iglesia Católica y otras religiones, se han sentido amenazadas, por decirlo de alguna manera cuando hablan de una sexualidad que se limita a la procreación. Nuestra conducta a mi modo de ver sería para aquellos que se sienten afectados frente a esta crisis de moralidad, no apegarnos a lo que es “bueno” o “malo” sino más bien de ver que camino nos conduce el ejercicio y la experiencia del amor y de la sexualidad. Distinguiendo nuestros principios en base a la dignidad más elevada de una humanidad creada a Imagen y Semejanza de Dios y luego consagrada en Cristo por el bautismo y conversión, no podemos pretender recoger frutos sin antes haber plantado el árbol.

No hay comentarios:

Publicar un comentario