domingo, 8 de noviembre de 2009

¿Quién se encargará de despertar mis sueños cuando sea niño otra vez? IX Parte.

Por: Lexie Ivanova.

MERCADEO DE VIDAS INOCENTES.
1.2.TRAFICANDO CON EL UTERO MATERNO.

La Inseminación Artificial y otros pseudónimos agregados a este método, se creó para ser aplicados por Médicos Veterinarios con el fin de preservar el reino animal, cuando éste se viera en extinción o afectado, por lo que científicamente el procedimiento artificial consiste en hacer llegar el semen al óvulo y así crear vidas, garantizando la existencia de la raza.

Hoy día, este método es aplicable a las féminas que mercadean su cuerpo, siendo portadoras de bebés que no conocerán y por supuesto nunca verán.

La lista de personalidades que lo aplican va en aumento, al parecer es un furor del momento. Por su parte, países como Francia alegan que la inseminación artificial es igual al tráfico de órganos pero legalizado, y que los valores morales, religiosos y en particular la dignidad femenina se encuentra deteriorada a través de métodos como estos, el hacer el amor para la procreación pasó a ser sexo con disfrute personal y toques eróticos.
La pregunta sigue rondando, ¿Quién se encargará de despertar mis sueños cuando sea niño otra vez y vea que nací porque mis padres alquilaron un vientre?, y de donde quedó el amor, y disfrutar la vida a través de experimentar la vida dentro del vientre de una mujer, y que esa vida fue creada por dos personas que se amaron ¿Dónde quedó la magia? Y ¿A dónde dejamos a Dios?. Si Jesús que fue concebido por el espíritu santo y nació del vientre de María la Virgen, conoció a su madre y a su padre, ¿quienes somos nosotros de negarles a ese ser, de conocer a su progenitora original? ¿Cómo será el futuro de las parejas que ahora no quieren tener hijos sino que alquilan el vientre?. Y que respuestas les daré a mi Creador cuando llegue al cielo y les diga: Padre nos creaste a tu imagen y semejanza, nos enviaste al planeta más hermoso que has podido crear en el universo, nos dotaste de todos los dones que has podido otorgarnos y decidimos vender nuestro cuerpo, porque el egoísmo, la soberbia pudo más que el amor que me has dado. Nuestro Señor Jesucristo pagó un precio muy alto por todos nosotros pero nosotros decidimos vendernos al mejor postor.

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