sábado, 7 de noviembre de 2009

¿Quién se encargará de despertar mis sueños cuando sea niño otra vez? IV Parte.

Por: Lexie Ivanova.
El Matrimonio como Institución Protectora de la Familia.

El Matrimonio es considerado como un sacramento para La Iglesia Católica desde épocas remotas; siendo la mayor expresión del amor donde dos seres humanos deciden ser uno en nombre de Dios, de igual forma el matrimonio es donde reposa el núcleo familiar y por ende es una institución.

Hoy día, en diversos países, los jóvenes y no tan jóvenes, perciben el matrimonio como “algo” que quedó en la prehistoria, alegando que el amor no necesita documentación, ni registro civil, quizás sea cierto; pero nuestros hijos necesitan protección y es precisamente en el matrimonio (unión legal de un hombre con una mujer) donde las leyes los amparan.

Y si retomamos la pregunta que inició este escrito ¿Quién se encargará de despertar mis sueños cuando sea niño otra vez?; la respuesta más idónea a mi modo de ver sería MIS PADRES cuando se vuelvan a encontrar y se decidan casar y yo poder nacer.

Al huir del matrimonio, huimos no de lo gastos conlleva, o el malestar de la convivencia, sino también de nuestra responsabilidad como padres y madres de familia.

Cualquier cantidad de artistas en toda la expresión de la palabra, personajes históricos, importantes para los medios de comunicación, jóvenes, adultos, en fin una gran diversidad de seres humanos, sin importar su género, edad o condición social, acuerdan en restarle valor a esta institución llamada matrimonio.

Incluso los adeptos al libertinaje sexual que siempre ha existido y que hoy día está más acentuado, pretenden burlarse de este sacramento aceptando matrimonios gays, concubinatos, padres y madres solteros a través de diversos métodos científicos y/o adopción, como si los niños fueran un mercado en venta, y el ser padres o madres excelentes viene con el tener ganas de ser padres solteros. Ellos limitan la palabra amor,

convirtiéndolos en amor a sí mismos, cuando el amor es el sentimiento más fuerte y más grande que mueve al mundo, los planetas y el universo entero, siendo DIOS la descripción más perfecta de la palabra AMOR.

Y ¿Dónde quedan los valores? ¿Cómo es o será el perfil psicólogico de ese infante? ¿Cómo se sentirá ese niño (a) cuando vea en la escuela, colegio o guardería que los demás niños son hijos de padres casados y sus padres no lo están, o son de un mismo sexo o me hace falta uno?. Los Psicólogos han comprobado en diversos estudios que los hijos de padres divorciados en su mayoría presentan problemas de conducta durante la escolaridad, presentando déficit de atención escolar, además de crecer con resentimiento al convertirse en adultos dada la ausencia de alguno de ellos. Así mismo, la conducta de estos adultos tiende a ser agresiva, violenta o introvertida y tímida.

Por otro parte, cuando los niños crecen en un matrimonio donde hubo, hay y se siente el amor, donde fueron amamantados por sus madres, tienen comunicación abierta con sus padres y su entorno; gozan de un alto coeficiente intelectual, son amorosos y 100% exitosos en todo lo que emprendan. Por lo que podemos consentir que toda actitud o problema de actitud del adulto tiene raíces en la infancia, la cual fue formada en el hogar en una institución llamada MATRIMONIO.

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