¿Cómo definimos la Traducción?
Diversos términos se han adjudicado a la labor de la traducción por ejemplo; García Yebra define la traducción como: “es enunciar en otra lengua lo que ha sido enunciado en una lengua fuente, conservando las equivalencias semánticas y estilísticas”. En cuanto a E. A. Nida; nos dice que la traducción consiste en: “reproducir en la lengua terminal el mensaje original por medio del equivalente más próximo y más natural, primero en lo que se refiere al sentido, y luego en lo que atañe al estilo”.
Como procesos de traducción, Valentín García Yebra en su libro “Teoría y Práctica de la Traducción”, considera que existen dos pasos transcendentales en el arte de la traducción, estos dos pasos, son calificados como fases, la primera fase es “la comprensión del texto original y la fase de la expresión de su mensaje, de su contenido, en la lengua receptora o terminal”. En el proceso de la comprensión se pretende descifrar el sentido del texto origen por medio de la semasiológica, que viene del griego sema, sentido o significado; es decir investigar de qué se trata el texto. Para ello, el traductor descompone el texto origen, analizando de manera metódica utilizando los conocimientos de la gramática, semántica, frases verbales, cultura de la lengua, entre otros.
En la segunda fase, ocurre el proceso llamado onomasiológica, del griego onoma, nombre, en donde se valora la expresión en la lengua traducida, para realizar este proceso con éxito, se desea un profundo conocimiento de la lengua y su cultura, ya que es esencial que se posea noción del área en que se está tratando, por lo que se prefiere que los traductores traduzcan a su lengua materna, incluso los lingüistas en sus estudios así lo sugieren, si se desea una mayor comprensión cognitiva de la traducción.
Sucesivo con lo arriba descrito, el traductor debe establecer las unidades mínimas con sentido, identificando los segmentos en el texto origen con el texto terminal y mantener este sentido, respetando las normas gramaticales, a este proceso se le denomina unidad de traducción.
Estas dos fases, son transcendentales más no tienen orden alguno, siempre y cuando se posea la capacidad de participar en el proceso, y es que, dominar uno o varios idiomas no es recurso suficiente para realizar una traducción. El entender una lengua extranjera es una herramienta para comunicarse con nativos de la lengua y no es competencia suficiente para cursar estudios de traducción.
Así que, podemos definir la traducción como la capacidad de comprender el sentido de la lengua extranjera y expresarlo por escrito, desvinculando las barreras gramaticales que puedan poseer ambos idiomas.
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